Evaluar las capacidades y necesidades individuales de cada persona atendida. Desarrollar planes de intervención terapéutica adaptados a objetivos específicos. Implementar actividades que promuevan habilidades motoras, cognitivas y sociales. Colaborar con familiares y otros profesionales para asegurar un enfoque integral. Realizar seguimiento y ajustes continuos a los programas de terapia. Trabajo en equipo multidisciplinar