El puesto se centra en la gestión integral de los flujos logísticos dentro de un entorno de gran superficie comercial. Las responsabilidades abarcan desde la recepción física de la mercancía hasta su disposición final en los lineales de venta, garantizando un stock óptimo y un entorno de trabajo seguro y ordenado. El perfil requerido debe poseer una sólida base en operaciones de almacén, con capacidad para manejar herramientas tecnológicas específicas del sector y para trabajar bajo los protocolos establecidos en materia de seguridad y gestión de residuos.
El rol es fundamental para mantener la operativa diaria de la tienda, asegurando la disponibilidad de producto para el cliente final y contribuyendo a la eficiencia general de la cadena de suministro interna. Se desarrolla en un contexto de trabajo en equipo, donde la organización y la atención al detalle son valores principal para el correcto desempeño de las funciones asignadas en un horario rotativo que cubre la actividad comercial.