Experiencia previa en tareas administrativas. Buen manejo de herramientas informáticas, especialmente correo electrónico y Microsoft Office. Persona organizada, responsable y con capacidad de aprendizaje. Buen trato y orientación al cliente. Capacidad para trabajar en equipo. Se valorará experiencia previa en el sector asegurador o en una correduría de seguros, aunque no es imprescindible.