El puesto consiste en supervisar el funcionamiento de las máquinas de ensamblaje en una fábrica de tapones y cápsulas. Las tareas incluyen una revisión visual constante de la producción para asegurar que todo cumpla con los estándares, detectando a tiempo cualquier anomalía o desviación. También hay que resolver los atascos que surjan en la maquinaria, una labor que exige atención y rapidez para evitar paradas largas y mantener la eficiencia.
Además, se realizan labores de preparación del producto, como meter bolsas en cajas y colocarlas en la salida de las máquinas para que el flujo sea ordenado. La limpieza y el mantenimiento básico de los equipos también forman parte del día a día, ayudando a que el entorno sea protegido y los equipos duren más. Dependiendo del producto y las necesidades, puede tocar mover octavines con transpaletas manuales hasta el almacén.
El contrato es temporal, con jornada completa de 40 horas semanales de lunes a viernes, en turnos rotativos. El trabajo se desarrolla en un entorno industrial en Jerez de la Frontera, Cádiz, enfocado en la fabricación de componentes para envases.