El puesto se centra en la ejecución y supervisión de las labores de mantenimiento general de las instalaciones, garantizando su correcto funcionamiento y seguridad. Las responsabilidades abarcan desde la realización de tareas eléctricas básicas hasta el mantenimiento preventivo de todas las áreas, asegurando un entorno de trabajo organizado y eficiente. La persona en este rol será un elemento fundamental para mantener los estándares de calidad y operatividad, trabajando de forma coordinada con el equipo para prever necesidades y solventar incidencias de manera proactiva.
Se requiere una visión práctica y meticulosa, con la capacidad de planificar y ejecutar tareas de diversa índole, siempre priorizando la seguridad y el orden. El objetivo final es contribuir a la sostenibilidad y optimización de las instalaciones mediante un mantenimiento continuado y de calidad, adaptándose a las demandas cambiantes del entorno operativo. Este rol exige una actitud resolutiva y una gran capacidad de trabajo autónomo, complementada con una comunicación fluida para reportar el estado de las instalaciones y las acciones realizadas.