Se encarga de las tareas logísticas principal en un almacén: recepción, manejo, almacenamiento y expedición de mercancías. Trabaja directamente con los productos desde que llegan hasta que se preparan para su distribución, asegurando orden y precisión en el inventario. Las funciones incluyen cargar y descargar vehículos, mover palés y cajas con carretilla elevadora, y colocar cada artículo en su zona correspondiente, siempre siguiendo los protocolos de seguridad para evitar accidentes o daños.
Además, debe registrar los movimientos de entrada y salida para mantener la trazabilidad y exactitud del stock.
Se requiere una persona metódica, capaz de trabajar por su cuenta siguiendo instrucciones, pero también en equipo. La limpieza y el orden del área son responsabilidades continuas.
El puesto exige adaptabilidad a distintas demandas operativas y disponibilidad para ajustarse a las necesidades del negocio, incluyendo posibles variaciones en la carga de trabajo o en los horarios.